lunes, 1 de septiembre de 2014

Semana 5: Los 5 secretos de la vida

Los 5 secretos de la vida 


Nos levantamos, nos bañamos, nos vestimos, y salimos a trabajar o estudiar, interactuamos con la gente, regresamos a la casa y dormimos. Esa es más o menos nuestra rutina diaria. Pero detrás de cada una de las acciones que realizamos durante el día se esconden una cantidad inmensa de secretos y misterios de los que no somos conscientes pero que constituyen gran parte de lo que somos. Hoy resaltaré lo que he llamado los 5 secretos de la vida, estudiados por el antropólogo británico y biólogo evolucionista, Robin Dunbar. 

"Las grandes ciudades surgieron en el último siglo, pero nuestra vida social es la misma que hace cien mil años.” Robin Dunbar 

El primer secreto de la vida va en contra de toda la vida social virtual que llevamos en la actualidad. Nuestras cuentas de Twitter, Facebook, Instagram, etc, rebasan de amigos y seguidores y nuestro estatus dentro de la sociedad se define por la inmensa cantidad de amigos que nos siguen y dan like a nuestras publicaciones.


 
Pero la enorme suma de amigos en facebook, o cualquier otra red social, no tiene nada que ver con la realidad. El cerebro humano está diseñado para relacionarse con 150 personas aproximadamente, este número recibe el nombre de número de Dunbar. 150 personas parece un número minúsculo pero en realidad somos la especie con mayor interacción social. Dunbar establece, que si una persona tiene 150 amigos podrá llevar una vida más organizada pero si el número de amigos excede los 150 la persona tendrá inconvenientes para ordenar todos los aspectos de su vida. 

Ahora bien, si tenemos en cuenta que nuestra vida social en la modernidad está dominada por las redes sociales y el impulso consumista, podremos comprender que la muchedumbre de amigos que tenemos lo único que está haciendo es desordenar la manera en la que nos instauramos para afrontar los desafíos que se nos presentan diariamente. Es por esta razón, llevamos una vida fugaz, Zygmunt Bauman la llama una vida líquida, pues se deshace a cada segundo y se escapa por entre nuestros dedos cuando apenas hemos tenido la capacidad de agarrarla. 

Tenemos que tener en cuenta que el cerebro evolucionó para permitirnos organizar las relaciones con los demás. Y la capacidad física de nuestro cerebro se limita a 150 personas con las cuales tenemos realmente la capacidad de interactuar y saber acerca de ellos. Estoy 100% segura que no sabes el nombre de la mamá de tu amigo #1450 de Facebook, ese “amigo” se ha convertido en un código que simplemente le da like a tus publicaciones de vez en cuanto y que funciona como uno más del montón. 

El número de Dunbar es el primer secreto de la vida, a menos que nuestro cerebro evolucione de nuevo, el límite de personas con las cuales podemos relacionarnos verdaderamente es 150, 150 son los amigos de los que sabes el segundo nombre, 150 son los amigos de los que sabes donde viven, 150 son los amigos de los que sabes cuál es la comida que no les gusta, 150, en definitiva, son las personas que realmente te rodean y saben quién eres.

 El segundo secreto de la vida, son las caricias, Robin Dunbar establece que hemos subestimado la importancia de acariciar. El tacto significa confianza. Las caricias transmiten la fuerza emocional de una relación, según Dunbar, se logra una idea más clara de la intención de las palabras de alguién según la manera en la que te toque. De nuevo es como si no supieramos nada acerca de nosotros mismos, nos sentimos incomodos a la hora de tocarnos físicamente y cuando una pareja se acaricia en público con frecuencia es tildada de melosa e incluso se les pide retirarse del lugar. ¿Pero por qué nos sentimos tan incomodos si las caricias son inherentes a nuestra naturalidad? Estamos realmente desentonados con nuestros rasgos de humanidad, creemos que todo podemos expresarlo con palabras cuando en realidad es el tacto la forma de comunicación más sincera e íntima. No es posible expresar verdaderamente nuestras emociones a través del lenguaje pues el lenguaje se maneja desde el hemisferio derecho del cerebro y las emociones desde el izquierdo, así que a menos de que seamos poetas, no nos olvidemos de utilizar el tacto como la herramienta más poderosa para transmitir lo que queremos decir.



Así como el cerebro tiene un límite de 150 amigos para socializar, las caricias también tienen un límite. Las caricias son realmente inefectivas cuando no se practican entre dos, es decir dejan de funcionar cuando nos encontramos en grupos. Dunbar establece que el equivalente a tacto en un grupo es la risa. Y esta es el cuarto secreto de la vida. Según el autor, la risa evolucionó cuando el tamaño de nuestros grupos empezó a aumentar más allá de lo que se podía cohesionar con el acicalamiento, la risa es el mecanismo que traslada los componentes más emocionales a las relaciones de mayor escala. Es realmente impresionante la importancia y el poder de la risa, la risa colectiva une a las personas y las hace más cercanas, entre más nos riamos con ciertas personas, más amigos vamos a ser de ellas. La risa hace más afines a las personas y hace que logremos entendernos mejor, de la misma manera es una fuente inagotable de felicidad.






El cuarto secreto de la vida es el chisme. El 65% del tiempo que conversamos, lo hacemos sobre chismes. La importancia del chisme está dada por su característica como forma de control social. Los chismes, generan modelos de conducta, patrones que le indican a la sociedad cómo interactuar. Actuan, de la misma manera, como un tipo de conciencia, pues establecen y separan las conductas buenas y las conductas malas. Según Dunbar, el chisme, nos une y nos define como grupo, nos permite en definitiva socializar.



Puede sonar cursi pero el último y más importante secreto de la vida es indudablemente el amor. A menudo subestimamos la importancia del amor y en la actualidad existe un gran cantidad de personas convencidas de que el amor no sirve para nada, que es mejor estar solo que mal acompañado, que todos los hombres son igual de perros, y que juran no volverse a enamorar. Pero lo que ignoran es que el amor es una característica esencial y vital de nuestra especie pues determina la forma y la habilidad que tenemos para escuchar y comprender a los demás y de la misma manera para comunicar nuestro punto de vista y ser entendidos.

  
Según Robin Dunbar, las especies que establecen vínculos de pareja, especialmente las que se unen para siempre, tienen un cerebro más grande. Esto se debe, afirma el autor, a que la habilidad para escoger una pareja por el resto de la vida y entenderse mutuamente requiere de una gran capacidad para ver cómo es, como se siente, y cuál es la mejor manera de comunicarse para entender conflictos.

Ahora bien, repasemos un poco la política consumista de la modernidad; somos productos comercializados, objetos de consumo que se venden diariamente. De la misma manera, la sociedad de consumidores incentiva a toda costa la promiscuidad y la poligamia, los consumidores deben vender sus cuerpos a la mayor cantidad de personas. Una relación estable es para el consumismo una amenza pues pone en riesgo los ideales del derroche, despilfarro y la libertad extrema. Para el consumismo la estabilidad es la peor apuesta pues los individuos deben cambiar constantemente los productos que consumen cuando estos ya no satisfacen sus necesidades. Lo mismo sucede con el amor, se debe cambiar de pareja como se cambia de ropa interior, esta es la apuesta del mercado.

 Nuestra vida está indiscutiblemente dominada por estos ideales y por lo tanto me pregunto yo, si los cerebros de los animales monógamos, son de tamaño mayor, entonces en la medida en la cual nos despojemos de la idea del amor eterno y nos entreguemos a los intereses del mercado, perderemos parte de nuestra capacidad cerebral, o haremos, incluso, un proceso desevolutivo, sin bien, es cierto Daniel Golemann afirma en su libro Focus: el motor oculto de la excelencia, que nuestros rasgos de humanidad se encuentran en peligro. Nuestra habilidad para desarrollarnos en los diferentes ámbitos de la vida se verá perjudicada exponencialmente.

Usted en este momento debe estar pensando, "yo no me vendo en el mercado", pero si nos damos cuenta, las redes sociales son las vitrinas en las cuales todos nos exhibimos, estamos allí para ser comprados y consumidos por nuestros followers. Allí es donde recae el poder de los medios de comunicación, pues contribuyen a reproducir o a disminuir esos ideales. Tristemente muchos se encargan de reproducirlos. La cadena de televisión MTV es un claro ejemplo de esto. El reality show "sixteen and pregnant" es un modo de incentivar la promiscuidad, pues existen niñas que quedan embarazadas solo para audicionar en el programa y aparecer en televisión. Y este no es el único ejemplo, en Instagram una de las tendencias con más movimiento es el #aftersex, es decir, después del sexo, esta tendencia se intensificó cuando la cantante norteamericana, Miley Cyrus, subio una foto después de haber tenido una relación sexual. Las imágenes que se encuentran bajo este numeral son impresionantes, lo que realmente hace que nos preguntemos ¡Qué clase de futuro nos espera!

 
 

Bibliografía

Redes 93: Somos supersociales por naturaleza - relaciones sociales [Video]. Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=4KhlX3mJXQs

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