Los 5 secretos de la vida
Nos levantamos, nos bañamos, nos
vestimos, y salimos a trabajar o estudiar, interactuamos con la gente,
regresamos a la casa y dormimos. Esa es más o menos nuestra rutina
diaria. Pero detrás de cada una de las acciones que realizamos durante
el día se esconden una cantidad inmensa de secretos y misterios de los
que no somos conscientes pero que constituyen gran parte de lo que
somos. Hoy resaltaré lo que he llamado los 5 secretos de la vida,
estudiados por el antropólogo británico y biólogo evolucionista, Robin
Dunbar.
"Las grandes ciudades surgieron en el último siglo, pero nuestra vida social es la misma que hace cien mil años.” Robin Dunbar
El
primer secreto de la vida va en contra de toda la vida social virtual
que llevamos en la actualidad. Nuestras cuentas de Twitter, Facebook,
Instagram, etc, rebasan de amigos y seguidores y nuestro estatus dentro
de la sociedad se define por la inmensa cantidad de amigos que nos
siguen y dan like a nuestras publicaciones.
Pero
la enorme suma de amigos en facebook, o cualquier otra red social, no
tiene nada que ver con la realidad. El cerebro humano está diseñado para
relacionarse con 150 personas aproximadamente, este número recibe el
nombre de número de Dunbar. 150 personas parece un número minúsculo pero
en realidad somos la especie con mayor interacción social. Dunbar
establece, que si una persona tiene 150 amigos podrá llevar una vida más
organizada pero si el número de amigos excede los 150 la persona tendrá
inconvenientes para ordenar todos los aspectos de su vida.
Ahora
bien, si tenemos en cuenta que nuestra vida social en la modernidad
está dominada por las redes sociales y el impulso consumista, podremos
comprender que la muchedumbre de amigos que tenemos lo único que está
haciendo es desordenar la manera en la que nos instauramos para afrontar
los desafíos que se nos presentan diariamente. Es por esta razón,
llevamos una vida fugaz, Zygmunt Bauman la llama una vida líquida, pues
se deshace a cada segundo y se escapa por entre nuestros dedos cuando
apenas hemos tenido la capacidad de agarrarla.
Tenemos que tener
en cuenta que el cerebro evolucionó para permitirnos organizar las
relaciones con los demás. Y la capacidad física de nuestro cerebro se
limita a 150 personas con las cuales tenemos realmente la capacidad de
interactuar y saber acerca de ellos. Estoy 100% segura que no sabes el
nombre de la mamá de tu amigo #1450 de Facebook, ese “amigo” se ha
convertido en un código que simplemente le da like a tus publicaciones
de vez en cuanto y que funciona como uno más del montón.
El
número de Dunbar es el primer secreto de la vida, a menos que nuestro
cerebro evolucione de nuevo, el límite de personas con las cuales
podemos relacionarnos verdaderamente es 150, 150 son los amigos de los
que sabes el segundo nombre, 150 son los amigos de los que sabes donde viven,
150 son los amigos de los que sabes cuál es la comida que no les gusta,
150, en definitiva, son las personas que realmente te rodean y saben
quién eres.
El segundo secreto de la vida, son las caricias, Robin Dunbar establece que hemos subestimado la importancia de acariciar. El tacto significa confianza. Las caricias transmiten la fuerza emocional de una relación, según Dunbar, se logra una idea más clara de la intención de las palabras de alguién según la manera en la que te toque. De nuevo es como si no supieramos nada acerca de nosotros mismos, nos sentimos incomodos a la hora de tocarnos físicamente y cuando una pareja se acaricia en público con frecuencia es tildada de melosa e incluso se les pide retirarse del lugar. ¿Pero por qué nos sentimos tan incomodos si las caricias son inherentes a nuestra naturalidad? Estamos realmente desentonados con nuestros rasgos de humanidad, creemos que todo podemos expresarlo con palabras cuando en realidad es el tacto la forma de comunicación más sincera e íntima. No es posible expresar verdaderamente nuestras emociones a través del lenguaje pues el lenguaje se maneja desde el hemisferio derecho del cerebro y las emociones desde el izquierdo, así que a menos de que seamos poetas, no nos olvidemos de utilizar el tacto como la herramienta más poderosa para transmitir lo que queremos decir.
Así como el cerebro tiene un límite de 150 amigos para socializar, las caricias también tienen un límite. Las caricias son realmente inefectivas cuando no se practican entre dos, es decir dejan de funcionar cuando nos encontramos en grupos. Dunbar establece que el equivalente a tacto en un grupo es la risa. Y esta es el cuarto secreto de la vida. Según el autor, la risa evolucionó cuando el tamaño de nuestros grupos empezó a aumentar más allá de lo que se podía cohesionar con el acicalamiento, la risa es el mecanismo que traslada los componentes más emocionales a las relaciones de mayor escala. Es realmente impresionante la importancia y el poder de la risa, la risa colectiva une a las personas y las hace más cercanas, entre más nos riamos con ciertas personas, más amigos vamos a ser de ellas. La risa hace más afines a las personas y hace que logremos entendernos mejor, de la misma manera es una fuente inagotable de felicidad.
El cuarto secreto de la vida es el chisme. El 65% del tiempo que conversamos, lo hacemos sobre chismes. La importancia del chisme está dada por su característica como forma de control social. Los chismes, generan modelos de conducta, patrones que le indican a la sociedad cómo interactuar. Actuan, de la misma manera, como un tipo de conciencia, pues establecen y separan las conductas buenas y las conductas malas. Según Dunbar, el chisme, nos une y nos define como grupo, nos permite en definitiva socializar.
Puede sonar cursi pero el último y más importante secreto de la vida
es indudablemente el amor. A menudo subestimamos la importancia del amor
y en la actualidad existe un gran cantidad de personas convencidas de
que el amor no sirve para nada, que es mejor estar solo que mal
acompañado, que todos los hombres son igual de perros, y que juran no
volverse a enamorar. Pero lo que ignoran es que el amor es una
característica esencial y vital de nuestra especie pues determina la
forma y la habilidad que tenemos para escuchar y comprender a los demás y
de la misma manera para comunicar nuestro punto de vista y ser
entendidos.
Según Robin Dunbar, las especies que establecen
vínculos de pareja, especialmente las que se unen para siempre, tienen
un cerebro más grande. Esto se debe, afirma el autor, a que la habilidad
para escoger una pareja por el resto de la vida y entenderse mutuamente
requiere de una gran capacidad para ver cómo es, como se siente, y cuál
es la mejor manera de comunicarse para entender conflictos.
Ahora bien, repasemos un poco la
política consumista de la modernidad; somos productos comercializados,
objetos de consumo que se venden diariamente. De la misma manera, la
sociedad de consumidores incentiva a toda costa la promiscuidad y la
poligamia, los consumidores deben vender sus cuerpos a la mayor cantidad
de personas. Una relación estable es para el consumismo una amenza pues
pone en riesgo los ideales del derroche, despilfarro y la libertad
extrema. Para el consumismo la estabilidad es la peor apuesta pues los
individuos deben cambiar constantemente los productos que consumen
cuando estos ya no satisfacen sus necesidades. Lo mismo sucede con el
amor, se debe cambiar de pareja como se cambia de ropa interior, esta es
la apuesta del mercado.
Nuestra vida está indiscutiblemente
dominada por estos ideales y por lo tanto me pregunto yo, si los
cerebros de los animales monógamos, son de tamaño mayor, entonces en la
medida en la cual nos despojemos de la idea del amor eterno y nos
entreguemos a los intereses del mercado, perderemos parte de nuestra
capacidad cerebral, o haremos, incluso, un proceso desevolutivo, sin
bien, es cierto Daniel Golemann afirma en su libro Focus: el motor oculto
de la excelencia, que nuestros rasgos de humanidad se encuentran en
peligro. Nuestra habilidad para desarrollarnos en los diferentes ámbitos
de la vida se verá perjudicada exponencialmente.
Usted en este momento debe estar
pensando, "yo no me vendo en el mercado", pero si nos
damos cuenta, las redes sociales son las vitrinas en las cuales todos
nos exhibimos, estamos allí para ser comprados y consumidos por nuestros
followers. Allí es donde recae el poder de los medios de comunicación,
pues contribuyen a reproducir o a disminuir esos ideales. Tristemente
muchos se encargan de reproducirlos. La cadena de televisión MTV es un
claro ejemplo de esto. El reality show "sixteen and pregnant" es un modo
de incentivar la promiscuidad, pues existen niñas que quedan
embarazadas solo para audicionar en el programa y aparecer en
televisión. Y este no es el único ejemplo, en Instagram una de las
tendencias con más movimiento es el #aftersex, es decir, después del
sexo, esta tendencia se intensificó cuando la cantante norteamericana,
Miley Cyrus, subio una foto después de haber tenido una relación sexual.
Las imágenes que se encuentran bajo este numeral son impresionantes, lo
que realmente hace que nos preguntemos ¡Qué clase de futuro nos espera!
Bibliografía
Redes 93: Somos supersociales por naturaleza - relaciones sociales [Video]. Disponible en: http://www.youtube.com/watch?v=4KhlX3mJXQs




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