miércoles, 27 de agosto de 2014

Semana 4: Mcluhan el visionario

Marshall Mcluhan el visionario


 
“No quiero que me crean, solo quiero que me piensen.”
Marshall McLuhan

Es impresionante pensar que Marshall McLuhan nació en la segunda década del siglo XX y es aún más sorprendente pensar que no conoció el internet y que a pesar de esto pudo entender no solo la época en la que vivía sino también las 5 o 6 próximas generaciones. Su muerte prematura es una lástima, pues lo privó de ver hacerse realidad todas y cada una de sus visiones acerca del mundo. Podría decirse que Marshall McLuhan es un anacronismo, un hombre que develó todos los misterios del futuro y que no se equivocó en ninguna de sus predicciones. Un anacronismo porque sigue vivo y seguirá vivo por siempre, porque sus afirmaciones trascienden los límites de tiempo y espacio. Es pertinente considerar a McLuhan como uno de los grandes pensadores de todos los tiempos, como un hombre con un pensamiento ilimitado e ideas inagotables. Pedro Sempere, establece en su libro McLuhan en la era Google que: “No es necesario haber leído a McLuhan, ni siquiera conocer a McLuhan, para entender la profundidad de su credo profético en esta primera década del Siglo XXI, pero hoy más que nunca es conveniente hacerlo.” (Sempere, 2007, pág. 45)
 
McLuhan fue el primer filósofo que comprendió que el medio es el mensaje, premisa que se enseñará hasta el fin de los tiempos. Antes de este grandioso hombre no se le había puesto tanta atención, ni la merecida importancia, al medio como la ruta que determina el mensaje particular que se quiere entregar. Y la afirmación de McLuhan, abrió las puertas para comprender el mundo. El medio moldea el mensaje, estipula, la manera en la que el mensaje debe ser entendido y aceptado por las masas receptoras. La tarea del medio es que toda la audiencia comprenda el mensaje de una forma particular y si esto no sucede es el medio el que está mal, no el mensaje.
 
De la misma manera, McLuhan comprendió que los medios son la extensión de los sentidos y planteó tres eras de la humanidad. La era pre-alfabética, en la cual predominaba el oído, la era alfabética, en la que se destacaba la vista y la era electrónica, que comenzaba con el telégrafo. Y estableció: “El próximo medio, sea cual sea -podría ser la extensión de la conciencia- incluirá la televisión como su contenido, no como su entorno, y transformará la televisión en una expresión artística.” (McLuhan, 1967, citado por Segovia, 2011) Igualmente, sentó las bases para comprender una era que ni siquiera pudo vivir, la era digital, dominada por el Internet y contextualizada en la aldea global que se mencionará a continuación. Según Sempere, 
Internet, la red de redes, parece el destino final, la implosión de toda su obra teórica en un concepto parecido a un sueño. El final de sus exploraciones y el principio de sus explicaciones. Algunos como la Wired Magazine de los nuevos comunicólogos, se atreven a nombrarle Santo Patrón de las comunicaciones electrónicas. (Sempere, 2007, pág. 46 y 47)
 
Asimismo otro de los conceptos creados por McLuhan que es importante resaltar, es el de la aldea global. El sociólogo establecía que la aldea global era un mundo en el cual, no necesariamente hay armonía, sino una preocupación e involucración extrema en la vida de los demás. Y exactamente así es la vida (virtual) actual de las personas, vivimos en un mundo intranquilo, un mundo donde vendemos nuestra vida privada y sabemos a la perfección la vida íntima de todos los demás. Las redes sociales son las vitrinas en donde exponemos sin tapujos nuestra intimidad. “La aldea global, es tan grande como un planeta y tan pequeña como una oficina de correos de un
pueblo.”(McLuhan)1 Pedro Sempere, realiza una afirmación mucho más polémica, pero no por eso menos acertada:
Los chats de continente a continente han convertido al mundo en una gigantesca cháchara, en una sala virtual tan grande como el planeta [o más], y tan pequeña como quiera hacerse la segmentación de sus especialidades. Y tan secreta y clandestina como se ambicione, e incluso en una feria sentimental, en un tráfico de esposas y agencias de matrimonios. O simplemente en un burdel real o virtual. (Sempere, 2007, pág. 46)
 
Las distancias en nuestro mundo ya no significan nada, porque gracias a las redes estamos más cerca que nunca de cualquier rincón del universo, la concepción del mundo ya no nos remite a la inmensidad, sino, más bien, a la pequeñez y a la impresión de que no importa cuanta tierra o cuanto mar exista, el mundo no podrá, en un futuro próximo, satisfacer los deseos del hombre, y se quedará corto para cumplir con nuestras necesidades. 
 
De la misma manera, la aldea global es sinónimo de libertad pues ha despojado al Estado de su control.
La realidad ha demostrado que el arsenal tecnológico desarrollado por Internet ha creado verdaderamente una nueva diplomacia global, una nueva organización horizontal de la economía y la producción, un cuerpo social cosmopolita integrado por millones de individuos, un alma global cuya dimensión y movilidad, su gigantesca corporeidad, se escapa al control del Estado creador y al control de todos los Estados. Esa es su fuerza y la medida de su libertad. (Sempere, 2007, pág. 57)
 
En conclusión, nuestro mundo se ha convertido en el climax de los aforismos mcluhanistas, la aldea global nos rodea, nos envuelve y nos diversifica en todo momento. Las tesis de McLuhan son nuestro presente, no hay día en el que no hagamos realidad las predicciones de este gran filósofo, no existe un instante en el cual nos alejemos del caos de la aldea global, ni de la posibilidad de estar en cualquier parte a todo momento. Jamás el mundo fue tan minúsculo y al mismo tiempo tan ilimitado, jamás nuestra vida privada fue tan pública, y jamás pudimos ser tan libres como individuos únicos. El internet nos ha regalado el dominio del mundo, no existe verdad más absoluta que la planteada por McLuhan; el Internet es la extensión de nuestra mente, configura y recrea nuevos imaginarios y al mismo tiempo es capaz de crear una aldea global tan inmensa que es infinita pero tan accesible que ha modificado por completo, o incluso eliminado, la dimensión de espacio y tiempo.
 
 

Bibliografía

Marshall McLuhan, "la aldea global" [Video]. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=23F2C5eYbdA

Sempere, P. (2007). McLuhan en la era Google memorias y profecías de la aldea global. Madrid: Editorial popular.

Pablo Segovia. (2011). El centenario de McLuhan y su aporte al estudio de la comunicación. Recuperado el 27 de Agosto de 2014, desde: http://www.pablosegovia.cl/content/view/1565758/El-centenario-de-McLuhan-y-su-aporte-al-estudio-de-la-comunicacion.HTML
 
 

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