La adicción a
Internet, la enfermedad de nuestra era.
Los nuevos medios, las nuevas tecnologías, crean
inevitablemente nuevas enfermedades. Internet es la creación de nuestra era, la
máquina omnipotente que todo lo posee, que todo lo mira desde arriba como si
ella hubiera sido la máxima creadora y no nosotros sus creadores. Durante la
primera mitad del siglo XX el miedo generalizado, transmitido en la nueva industria
cinematográfica de Hollywood, era el de invasiones extraterrestres, seres del
más allá que viniesen a conquistar este mundo que orbitaba solitario. Pero a
medida que fue surgiendo la sociedad post-industrial, el hombre comenzó a ser
testigo del gran peligro que nuestras propias creaciones conllevaban. Internet
que todo lo sabe y todo lo mira es quizás una de nuestras más peligrosas invenciones.
¿Por qué? McLuhan, el gran premonitor de esta era de la información, comprendió
que los medios eran extensiones de nuestros sentidos y estableció que: “El
próximo medio, sea cual sea −podría ser la extensión de la conciencia− incluirá
la televisión como su contenido, no como su entorno, y transformará la
televisión en una expresión artística.” (McLuhan, 1967, citado por Segovia,
2011) Ese próximo medio del que habla McLuhan es indudablemente el Internet y
sí es sin lugar a dudas la extensión de la conciencia, la extensión de nuestra
mente. Es en esta última característica donde recae el peligro de Internet. El
principal detonante de la idea de realizar la encuesta tratada a continuación
fue preguntarnos ¿internet domina nuestras mentes?
Consideramos que el primer paso para responder esta
pregunta era determinar si las sociedades modernas son adictas o no a Internet.
El diccionario de la Real academia de la lengua española (RAE) define la
palabra adicción como: “1. f. Hábito de quien se deja dominar por el uso de
alguna o algunas drogas tóxicas, o por la afición desmedida a ciertos juegos.”
(RAE, 2012) Por esta razón, consideramos que el estudio de la adicción al
internet responde perfectamente a nuestra pregunta y nos lleva a entender con
mayor profundidad de qué manera el hombre y la mujer moderna se desarrollan en
la nueva y mejorada era digital.
![]() |
En la encuesta participaron un total de 154
usuarios, de los cuales más de la mitad fueron mujeres (99), correspondiendo a
un 64% a comparación con la población masculina con un total de 55 hombres
encuestados, significantes del 36%.
De las 154 personas encuestadas, el 67% oscilaban
entre los 18 y los 21 años.


Es decir, que la muestra mayoritaria de encuestados
se encuentran apenas entrando a la adultez y acabando de dejar la adolescencia.
Entrando en materia, al tratar de analizar si las
personas actualmente son adictas a internet decidimos, como primera medida, observar
cuál es la accesibilidad que tienen a este servicio. Los resultados de la
encuesta arrojaron que el 100% de las personas poseen al menos un elemento electrónico en sus
hogares con acceso a internet. En la tabla
1, que se muestra a continuación, se revela claramente que de las personas
encuestadas 90% posee computador personal, el 87% posee también un Smartphone o
iphone, el 47% posee un ipad y el 21%
tiene entre sus pertenencias un ipod. Es evidente el fácil acceso que
tienen los usuarios a internet y no solo desde una plataforma sino desde varias
que tienen a disposición en cualquier momento del día.
"El alto nivel de accesibilidad y la inmensa
oferta de servicios disponibles en la red ha hecho que se empiece a hablar de
un riesgo potencial de sobreuso, que en algunas personas se ha descrito como
compulsivo e incluso adictivo." (O’Reilly, 1996 citado por Gracia Blanco,
M. D., Vigo Anglada, M., Fernández Pérez, M. J., & Marcó Arbonès, M. 2002)

Al comprobar que la mayoría de estas personas
encuestadas poseen uno de los elementos nombrados anteriormente, se inicio la
encuesta preguntándoles cuántas horas al día navegan en internet, estos fueron
los resultados:

Los datos que se observan en
el diagrama circular revelan que de un total de 154 encuestados de diferentes
edades que oscilan entre los 11 y 50 años, el 32%, que corresponde a 50
personas, navegan en internet de 3 a 5 horas al día, el 21%, que corresponde a
32 personas, navegan entre 1 y tres horas al día por internet, contrastado con
otro 21%, que corresponde a 32 personas, que navegan entre 5-7 horas y un 25%
que navega entre 7 y 16 horas al día. Con estos resultados podríamos concluir
que aproximadamente un tercio de los encuestados pasan más de 7 horas
conectados a internet. Esto representa una gran parte del día considerando que
normalmente permanecemos despiertos 15 horas, es decir, que los encuestados que
permanecen 7 horas online dedican solamente la mitad de su día a vivir la vida
real y el resto a cultivar su vida como usuarios virtuales.
Pero si una persona dedica
tanto tiempo navegando en la red, cuales
serian los temas o actividades que buscan en este; por tal motivo la siguiente
pregunta buscaba descubrir cuáles son las actividades que inciden en la
búsqueda que realizan los usuarios de internet, lo sorprendente fue
encontrar que el 73% de los encuestados
que corresponde a más de la mitad de ellos coincidieron en que de las horas que
pasan conectados a internet dedican la mayoría de su tiempo en actividades de
ocio y tan solo el 20% dedican su tiempo en la red a actividades académicas, lo
que confirma la problemática tratada este semestre, ya que no significa que
internet sea un arma que está destruyendo el conocimiento en las sociedades
sino que las personas no realizan un buen uso de este, y es aquí donde se
encuentra el verdadero problema, el uso que las personas realizan de esta
herramienta que puede llegar a ser muy útil en las sociedades o por el
contrario ser perjudicial para ellas.
Igualmente, encontramos que la
mayoría de las personas no sienten sentimientos de culpa después de haber
navegado mucho tiempo en la red, ya que en la encuesta realizada el 64%, que
corresponde a 98 personas, no sienten culpa por dedicar varias horas a internet
y el 36%, que corresponde a 56 personas,
dicen tener ese sentimiento. Para nosotras este fue uno de los resultados que
más nos sorprendió porque si nos hubieran hecho la misma pregunta hubiéramos respondido
que sí, pero quizás esto lo único que nos muestra es que el nivel de
satisfacción que sienten las personas al navegar en la red supera el
sentimiento de remordimiento causado por haber malgastado horas de estudio o de
trabajo. El uso tan frecuente de la red
parece no afectar ya las conciencias de los usuarios que lo han asumido como
una actividad cotidiana que forma parte de sus rutinas diarias. ¿Existe una
moral sobre el uso de la red? Aparentemente no.

Todo el análisis anterior
confirma que las personas han adoptado a internet como un estilo de vida, tal
vez como una parte esencial de su existencia. Es aquí donde confirmamos la
premisa de McLuhan; estos aparatos son extensiones del hombre, tan adheridas a
él que ya son parte de su vida, de su ser.
Algunos de los datos
presentados anteriormente tal vez son fáciles de predecir, ya que como usuarios
de internet y observadores de nuestro entorno podemos comprender que hoy
pasamos gran parte de nuestro tiempo en la red, pero algo con lo que no se
contaba en el estudio realizado era encontrar que la mayoría de nuestros
usuarios encuestados no sienten síndrome de abstinencia si no hacen uso de
internet o de las redes sociales de las que son usuarios, ya que un 70% que
corresponde a 108 personas encuestadas coincidieron con esta afirmación y solo
un 30% que corresponde a 46 personas sienten síndrome de abstinencia. Este
resultado podríamos calificarlo como contradictorio ya que en la pregunta
número diez cuando se les preguntó si se consideraban adictos a ciertos sitios
web, todos los encuestados señalaron por lo menos uno.

Además, es curioso que
cuando se les preguntó a los encuestados si sentían la necesidad de tener más followers y likes fue mayor el porcentaje de personas que dijeron que no. Aun
así si analizamos las conductas de los usuarios de Instagram podemos afirmar
que un gran porcentaje de estos se encuentran urgidos por la necesidad de
hacerse visibles en una aldea global tan infinita. Instagram se encuentra
inundado de comentarios como “sígueme y te sigo”, “dale like a mis tres últimas fotos y le doy likes a las tuyas”, etc. Este tipo de conductas afirman que el
castigo de nuestro tiempo es la invisibilidad y la exclusión. Los followers y los likes se convierten en
símbolos de aprobación y popularidad. Son bramidos desesperados, son gritos
desgarradores de ¡yo existo!


También encontramos que los
usuarios hacen uso de diferentes cuentas de redes sociales en Internet,
confirmando así que los individuos contemporáneos han encontrado nuevas formas
de establecer relaciones con las personas de su entorno o incluso con aquellas
que no lo son.
Entre estas redes la más
popular es facebook, ya que un 99% de los encuestados, que corresponde a 152
personas, así lo confirmo. Whats app no se queda atrás con un porcentaje 90%, que
corresponde a 139 personas, Instagram se posicionó en tercer lugar con un 75%,
que corresponde a 115 personas. Twitter
sorprendentemente quedó en cuarto lugar con un 58%, que corresponde a 90
personas.

Para responder correctamente
a la pregunta que nos planteamos en esta encuesta era importante considerar
otros usos del Internet aparte de las redes sociales. Las páginas más visitadas
por los encuestados fueron; moda con un 40%, que corresponde a 52 personas, el
36%, que corresponde a 56 personas,
utilizan chats online, el 26%, que corresponde a 40 personas, visitan paginas de videojuegos,
pornografía con un 19%, que corresponde a 30 personas, y los restantes usuarios
se inclinan por citas online con un 2%, cibercasinos con 1% y otras páginas con
un 31%. Un estudio realizado por Gracia Blanco, M. D., Vigo Anglada, M.,
Fernández Pérez, M. J., & Marcó Arbonès, M. (2002) llamado: “Problemas
conductuales relacionados con el uso de Internet: Un estudio exploratorio.” establece
que algunas de las páginas que causan más adicción son las de videojuegos,
chats sexuales, pornografía y cibercasinos.

Asimismo, nos pareció de
vital importancia preguntarle a nuestros encuestados si se consideraban adictos
a ciertas páginas o usos de la web Los resultados se muestran a continuación:

Las redes sociales se llevan el primer lugar con 64%
seguidas por las páginas de chats con un 20%. La afirmación realizada por
Gracia Blanco, et al. es de vital importancia para analizar los resultados
anteriormente descritos:
"Los servicios
conversacionales pueden ser atractivos, señala Young, para aquellos individuos
a los que el entorno social no ofrece interacciones sociales suficientemente
enriquecedoras. Además, los usuarios establecen relaciones inmediatas y aparentemente
sólidas, basadas en el anonimato y en la ausencia de consecuencias directas,
que facilitan la desinhibición". (Gracia Blanco. et al. 2002)
Ahora bien, uno de los
trastornos que más se intensificó en la era de la información fue el Déficit de
atención. Los jóvenes e incluso los adultos sienten constante necesidad de
mirar el celular mientras realizan otras actividades que se distancia
naturalmente de su vida virtual. La pregunta número 11 nos ayudó a resaltar que
quizás la mayor preocupación de nuestra época debería ser el trastorno por
déficit de atención que crece en cifras alarmantes.

Los resultados arrojados por
la encuesta son la prueba fehaciente de que la pregunta número cuatro no fue
respondida correctamente. Cuando se les preguntó a los usuarios si sentían
síndrome de abstinencia al no usar la red, una mayoría sobrecogedora respondió
firmemente que no, pero cuando se les preguntó si sentían constantemente la
necesidad de mirar el celular un impresionante 87% de los encuestados respondió
que sí mientras trabajaban o estudiaban. Quizás cuando se les planteó la
pregunta utilizando el concepto síndrome
de abstinencia los encuestados pensaron que esa ya era una característica
muy extremista pero sin duda sentir necesidad constante de saber qué está
pasando en la red mientras se realizan otras actividades no es más que un
primer síntoma del síndrome de abstinencia.
Además, cuando se les
preguntó si habían recibido recriminaciones por parte de otras personas por
pasar mucho tiempo en la red, el 39% de los encuestados respondió que sí.

Los resultados más
alarmantes, y que nos ayudan a confirmar una adicción por el uso inadecuado de
la red, surgieron de las preguntas 13, 14 y 15.

Cuando se les preguntó a los
encuestados cuál era la primera actividad realizada en la mañana, un sorprendente
31% respondió hablar por whats app, otro igualmente sorprendente 25% respondió
mirar las redes sociales. Una tendencia parecida se mostró en la pregunta 14,
cuando se les preguntó a los usuarios cuál era la última actividad que realizaban
en el día, 36% respondió hablar por whats app y 32% respondió mirar las redes
sociales. La pregunta 15 no arrojó resultados más alentadores un impresionante
45% de los encuestados, que corresponde a 70 personas, respondió que
ocasionalmente dejaba de dormir por estar navegando en la red, el 15% respondió
frecuentemente y el 7% respondió siempre. Ya anteriormente habíamos establecido
que la mitad de nuestro día lo utilizábamos para navegar en la red, ahora
resulta mucho más conflictivo si consideramos que la mayor parte de nuestro
tiempo despiertos la utilizamos para cultivar una identidad, una realidad
virtual inexistente. ¿Podría ser entendido esto como la pesadilla de Dr. Jekyll
y Mr. Hyde de la nueva era de la información?
Asimismo, fue muy
interesante el resultado de la pregunta número 16 y 17, cuando se les preguntó
a los encuestados si creían que sin internet la vida sería aburrida y
complicada, el resultado fue casi 50-50. El 49%, que corresponde a 75 personas,
respondió que no. Mientras el 45%, que corresponde a 70 personas respondió que
sí. Pero cuando se les preguntó si se sentían ansiosos, aburridos, nerviosos o
deprimidos al no estar conectados en la red solo el 25% respondió que se sentían
aburridos. Teniendo en cuenta estas dos preguntas y la del síndrome de
abstinencia podemos concluir que cuando las personas se sienten encasilladas en
síntomas que consideran quizás muy extremistas tienden a negarlo todo pero
cuando se les presente de una forma más generalizada responden lo contrario. Esto
se debe a que, como ya lo dijimos anteriormente, no existe una moral sobre el
uso de la red, seguimos en una etapa de negación en la que no aceptamos los
impresionantes cambios conductuales que tenemos por el uso inadecuado de la
web. ¿Qué está haciendo el internet con nuestras mentes?, se preguntaba
Nicholas Carr.

Finalmente, la última
pregunta de nuestro estudio se refería al
stalkeo[1]
en las redes sociales. Cuando se les preguntó a los internautas si practicaban
esta actividad 66% de los encuestados, que corresponde a 101 personas,
respondieron que sí.

Esta es la prueba fehaciente
de que el mundo en el que vivimos ha perdido por completo la noción de
privacidad, la ilusión de ser visibles se ha logrado solamente mediante la
exhibición sin medida de nuestra vida privada que ahora es inevitablemente pública.
De la misma manera, las redes sociales se han convertido en medios de
vigilancia. Facebook es aparentemente gratis pero no nos damos cuenta que en
realidad pagamos con nuestros datos. Somos víctimas de un acoso virtual por
parte de gobiernos, agencias de inteligencia e incluso nuestros propios amigos.
Por último y como medio de
reflexión queremos evocar a Young quien dijo:
"Las características
del ciberespacio permiten a los usuarios probar sin riesgo aspectos de su
personalidad que no pueden revelarse en el mundo real. Un individuo sexualmente
inhibido y poco sociable puede revelarse como sexualmente extravertido y
sociable en la red”. (Young, 1998, citado por Gracia Blanco. et al. 2002)
¿Quiénes somos realmente?
¿Estamos siendo dominados por una red omnipotente? ¿Somos adictos a Internet?
Enfrentamos estas preguntas ahora con una claridad más perceptible, pero no por
ello más esperanzadora.
Bibliografía
Gracia Blanco, M. D., Vigo Anglada, M., Fernández
Pérez, M. J., & Marcó Arbonès, M. (2002). Problemas conductuales
relacionados con el uso de Internet: Un estudio exploratorio.
RAE. (2012). Diccionario de la real academia de
la lengua española.






