miércoles, 19 de noviembre de 2014

La adicción a Internet, la enfermedad de nuestra era. por Alejandra Cristancho y Katia Rodríguez


La adicción a Internet, la enfermedad de nuestra era.

Los nuevos medios, las nuevas tecnologías, crean inevitablemente nuevas enfermedades. Internet es la creación de nuestra era, la máquina omnipotente que todo lo posee, que todo lo mira desde arriba como si ella hubiera sido la máxima creadora y no nosotros sus creadores. Durante la primera mitad del siglo XX el miedo generalizado, transmitido en la nueva industria cinematográfica de Hollywood, era el de invasiones extraterrestres, seres del más allá que viniesen a conquistar este mundo que orbitaba solitario. Pero a medida que fue surgiendo la sociedad post-industrial, el hombre comenzó a ser testigo del gran peligro que nuestras propias creaciones conllevaban. Internet que todo lo sabe y todo lo mira es quizás una de nuestras más peligrosas invenciones. ¿Por qué? McLuhan, el gran premonitor de esta era de la información, comprendió que los medios eran extensiones de nuestros sentidos y estableció que: “El próximo medio, sea cual sea −podría ser la extensión de la conciencia− incluirá la televisión como su contenido, no como su entorno, y transformará la televisión en una expresión artística.” (McLuhan, 1967, citado por Segovia, 2011) Ese próximo medio del que habla McLuhan es indudablemente el Internet y sí es sin lugar a dudas la extensión de la conciencia, la extensión de nuestra mente. Es en esta última característica donde recae el peligro de Internet. El principal detonante de la idea de realizar la encuesta tratada a continuación fue preguntarnos ¿internet domina nuestras mentes?

Consideramos que el primer paso para responder esta pregunta era determinar si las sociedades modernas son adictas o no a Internet. El diccionario de la Real academia de la lengua española (RAE) define la palabra adicción como: “1. f. Hábito de quien se deja dominar por el uso de alguna o algunas drogas tóxicas, o por la afición desmedida a ciertos juegos.” (RAE, 2012) Por esta razón, consideramos que el estudio de la adicción al internet responde perfectamente a nuestra pregunta y nos lleva a entender con mayor profundidad de qué manera el hombre y la mujer moderna se desarrollan en la nueva y mejorada era digital.



En la encuesta participaron un total de 154 usuarios, de los cuales más de la mitad fueron mujeres (99), correspondiendo a un 64% a comparación con la población masculina con un total de 55 hombres encuestados, significantes del 36%.

De las 154 personas encuestadas, el 67% oscilaban entre los 18 y los 21 años.  


Es decir, que la muestra mayoritaria de encuestados se encuentran apenas entrando a la adultez y acabando de dejar la adolescencia.

Entrando en materia, al tratar de analizar si las personas actualmente son adictas a internet decidimos, como primera medida, observar cuál es la accesibilidad que tienen a este servicio. Los resultados de la encuesta arrojaron que el 100% de las personas  poseen al menos un elemento electrónico en sus hogares con acceso a internet. En la tabla 1, que se muestra a continuación, se revela claramente que de las personas encuestadas 90% posee computador personal, el 87% posee también un Smartphone o iphone, el 47% posee un ipad y el 21%  tiene entre sus pertenencias un ipod. Es evidente el fácil acceso que tienen los usuarios a internet y no solo desde una plataforma sino desde varias que tienen a disposición en cualquier momento del día.

"El alto nivel de accesibilidad y la inmensa oferta de servicios disponibles en la red ha hecho que se empiece a hablar de un riesgo potencial de sobreuso, que en algunas personas se ha descrito como compulsivo e incluso adictivo." (O’Reilly, 1996 citado por Gracia Blanco, M. D., Vigo Anglada, M., Fernández Pérez, M. J., & Marcó Arbonès, M. 2002)



Al comprobar que la mayoría de estas personas encuestadas poseen uno de los elementos nombrados anteriormente, se inicio la encuesta preguntándoles cuántas horas al día navegan en internet, estos fueron los resultados:


Los datos que se observan en el diagrama circular revelan que de un total de 154 encuestados de diferentes edades que oscilan entre los 11 y 50 años, el 32%, que corresponde a 50 personas, navegan en internet de 3 a 5 horas al día, el 21%, que corresponde a 32 personas, navegan entre 1 y tres horas al día por internet, contrastado con otro 21%, que corresponde a 32 personas, que navegan entre 5-7 horas y un 25% que navega entre 7 y 16 horas al día. Con estos resultados podríamos concluir que aproximadamente un tercio de los encuestados pasan más de 7 horas conectados a internet. Esto representa una gran parte del día considerando que normalmente permanecemos despiertos 15 horas, es decir, que los encuestados que permanecen 7 horas online dedican solamente la mitad de su día a vivir la vida real y el resto a cultivar su vida como usuarios virtuales.

Pero si una persona dedica tanto tiempo  navegando en la red, cuales serian los temas o actividades que buscan en este; por tal motivo la siguiente pregunta buscaba descubrir cuáles son las actividades que inciden en la búsqueda  que realizan los  usuarios de internet, lo sorprendente fue encontrar que  el 73% de los encuestados que corresponde a más de la mitad de ellos coincidieron en que de las horas que pasan conectados a internet dedican la mayoría de su tiempo en actividades de ocio y tan solo el 20% dedican su tiempo en la red a actividades académicas, lo que confirma la problemática tratada este semestre, ya que no significa que internet sea un arma que está destruyendo el conocimiento en las sociedades sino que las personas no realizan un buen uso de este, y es aquí donde se encuentra el verdadero problema, el uso que las personas realizan de esta herramienta que puede llegar a ser muy útil en las sociedades o por el contrario ser perjudicial para ellas.

 

Igualmente, encontramos que la mayoría de las personas no sienten sentimientos de culpa después de haber navegado mucho tiempo en la red, ya que en la encuesta realizada el 64%, que corresponde a 98 personas, no sienten culpa por dedicar varias horas a internet y  el 36%, que corresponde a 56 personas, dicen tener ese sentimiento. Para nosotras este fue uno de los resultados que más nos sorprendió porque si nos hubieran hecho la misma pregunta hubiéramos respondido que sí, pero quizás esto lo único que nos muestra es que el nivel de satisfacción que sienten las personas al navegar en la red supera el sentimiento de remordimiento causado por haber malgastado horas de estudio o de trabajo. El uso tan  frecuente de la red parece no afectar ya las conciencias de los usuarios que lo han asumido como una actividad cotidiana que forma parte de sus rutinas diarias. ¿Existe una moral sobre el uso de la red? Aparentemente no.


Todo el análisis anterior confirma que las personas han adoptado a internet como un estilo de vida, tal vez como una parte esencial de su existencia. Es aquí donde confirmamos la premisa de McLuhan; estos aparatos son extensiones del hombre, tan adheridas a él que ya son parte de su vida, de su ser.

Algunos de los datos presentados anteriormente tal vez son fáciles de predecir, ya que como usuarios de internet y observadores de nuestro entorno podemos comprender que hoy pasamos gran parte de nuestro tiempo en la red, pero algo con lo que no se contaba en el estudio realizado era encontrar que la mayoría de nuestros usuarios encuestados no sienten síndrome de abstinencia si no hacen uso de internet o de las redes sociales de las que son usuarios, ya que un 70% que corresponde a 108 personas encuestadas coincidieron con esta afirmación y solo un 30% que corresponde a 46 personas sienten síndrome de abstinencia. Este resultado podríamos calificarlo como contradictorio ya que en la pregunta número diez cuando se les preguntó si se consideraban adictos a ciertos sitios web, todos los encuestados señalaron por lo menos uno.


Además, es curioso que cuando se les preguntó a los encuestados si sentían la necesidad de tener más followers y likes fue mayor el porcentaje de personas que dijeron que no. Aun así si analizamos las conductas de los usuarios de Instagram podemos afirmar que un gran porcentaje de estos se encuentran urgidos por la necesidad de hacerse visibles en una aldea global tan infinita. Instagram se encuentra inundado de comentarios como “sígueme y te sigo”, “dale like a mis tres últimas fotos y le doy likes a las tuyas”, etc. Este tipo de conductas afirman que el castigo de nuestro tiempo es la invisibilidad y la exclusión. Los followers y los likes se convierten en símbolos de aprobación y popularidad. Son bramidos desesperados, son gritos desgarradores de ¡yo existo!


También encontramos que los usuarios hacen uso de diferentes cuentas de redes sociales en Internet, confirmando así que los individuos contemporáneos han encontrado nuevas formas de establecer relaciones con las personas de su entorno o incluso con aquellas que no lo son.

Entre estas redes la más popular es facebook, ya que un 99% de los encuestados, que corresponde a 152 personas, así lo confirmo. Whats app no se queda atrás con un porcentaje 90%, que corresponde a 139 personas, Instagram se posicionó en tercer lugar con un 75%, que corresponde a  115 personas. Twitter sorprendentemente quedó en cuarto lugar con un 58%, que corresponde a 90 personas.


Para responder correctamente a la pregunta que nos planteamos en esta encuesta era importante considerar otros usos del Internet aparte de las redes sociales. Las páginas más visitadas por los encuestados fueron; moda con un 40%, que corresponde a 52 personas, el 36%, que corresponde a  56 personas, utilizan chats online, el 26%, que corresponde a  40 personas, visitan paginas de videojuegos, pornografía con un 19%, que corresponde a 30 personas, y los restantes usuarios se inclinan por citas online con un 2%, cibercasinos con 1% y otras páginas con un 31%. Un estudio realizado por Gracia Blanco, M. D., Vigo Anglada, M., Fernández Pérez, M. J., & Marcó Arbonès, M. (2002) llamado: “Problemas conductuales relacionados con el uso de Internet: Un estudio exploratorio.” establece que algunas de las páginas que causan más adicción son las de videojuegos, chats sexuales, pornografía y cibercasinos.


Asimismo, nos pareció de vital importancia preguntarle a nuestros encuestados si se consideraban adictos a ciertas páginas o usos de la web Los resultados se muestran a continuación:

Las redes sociales se llevan el primer lugar con 64% seguidas por las páginas de chats con un 20%. La afirmación realizada por Gracia Blanco, et al. es de vital importancia para analizar los resultados anteriormente descritos:

"Los servicios conversacionales pueden ser atractivos, señala Young, para aquellos individuos a los que el entorno social no ofrece interacciones sociales suficientemente enriquecedoras. Además, los usuarios establecen relaciones inmediatas y aparentemente sólidas, basadas en el anonimato y en la ausencia de consecuencias directas, que facilitan la desinhibición". (Gracia Blanco. et al. 2002)

Ahora bien, uno de los trastornos que más se intensificó en la era de la información fue el Déficit de atención. Los jóvenes e incluso los adultos sienten constante necesidad de mirar el celular mientras realizan otras actividades que se distancia naturalmente de su vida virtual. La pregunta número 11 nos ayudó a resaltar que quizás la mayor preocupación de nuestra época debería ser el trastorno por déficit de atención que crece en cifras alarmantes.


Los resultados arrojados por la encuesta son la prueba fehaciente de que la pregunta número cuatro no fue respondida correctamente. Cuando se les preguntó a los usuarios si sentían síndrome de abstinencia al no usar la red, una mayoría sobrecogedora respondió firmemente que no, pero cuando se les preguntó si sentían constantemente la necesidad de mirar el celular un impresionante 87% de los encuestados respondió que sí mientras trabajaban o estudiaban. Quizás cuando se les planteó la pregunta utilizando el concepto síndrome de abstinencia los encuestados pensaron que esa ya era una característica muy extremista pero sin duda sentir necesidad constante de saber qué está pasando en la red mientras se realizan otras actividades no es más que un primer síntoma del síndrome de abstinencia.

Además, cuando se les preguntó si habían recibido recriminaciones por parte de otras personas por pasar mucho tiempo en la red, el 39% de los encuestados respondió que sí.


Los resultados más alarmantes, y que nos ayudan a confirmar una adicción por el uso inadecuado de la red, surgieron de las preguntas 13, 14 y 15.


Cuando se les preguntó a los encuestados cuál era la primera actividad realizada en la mañana, un sorprendente 31% respondió hablar por whats app, otro igualmente sorprendente 25% respondió mirar las redes sociales. Una tendencia parecida se mostró en la pregunta 14, cuando se les preguntó a los usuarios cuál era la última actividad que realizaban en el día, 36% respondió hablar por whats app y 32% respondió mirar las redes sociales. La pregunta 15 no arrojó resultados más alentadores un impresionante 45% de los encuestados, que corresponde a 70 personas, respondió que ocasionalmente dejaba de dormir por estar navegando en la red, el 15% respondió frecuentemente y el 7% respondió siempre. Ya anteriormente habíamos establecido que la mitad de nuestro día lo utilizábamos para navegar en la red, ahora resulta mucho más conflictivo si consideramos que la mayor parte de nuestro tiempo despiertos la utilizamos para cultivar una identidad, una realidad virtual inexistente. ¿Podría ser entendido esto como la pesadilla de Dr. Jekyll y Mr. Hyde de la nueva era de la información?

Asimismo, fue muy interesante el resultado de la pregunta número 16 y 17, cuando se les preguntó a los encuestados si creían que sin internet la vida sería aburrida y complicada, el resultado fue casi 50-50. El 49%, que corresponde a 75 personas, respondió que no. Mientras el 45%, que corresponde a 70 personas respondió que sí. Pero cuando se les preguntó si se sentían ansiosos, aburridos, nerviosos o deprimidos al no estar conectados en la red solo el 25% respondió que se sentían aburridos. Teniendo en cuenta estas dos preguntas y la del síndrome de abstinencia podemos concluir que cuando las personas se sienten encasilladas en síntomas que consideran quizás muy extremistas tienden a negarlo todo pero cuando se les presente de una forma más generalizada responden lo contrario. Esto se debe a que, como ya lo dijimos anteriormente, no existe una moral sobre el uso de la red, seguimos en una etapa de negación en la que no aceptamos los impresionantes cambios conductuales que tenemos por el uso inadecuado de la web. ¿Qué está haciendo el internet con nuestras mentes?, se preguntaba Nicholas Carr.


Finalmente, la última pregunta de nuestro estudio se refería al stalkeo[1] en las redes sociales. Cuando se les preguntó a los internautas si practicaban esta actividad 66% de los encuestados, que corresponde a 101 personas, respondieron que sí.


Esta es la prueba fehaciente de que el mundo en el que vivimos ha perdido por completo la noción de privacidad, la ilusión de ser visibles se ha logrado solamente mediante la exhibición sin medida de nuestra vida privada que ahora es inevitablemente pública. De la misma manera, las redes sociales se han convertido en medios de vigilancia. Facebook es aparentemente gratis pero no nos damos cuenta que en realidad pagamos con nuestros datos. Somos víctimas de un acoso virtual por parte de gobiernos, agencias de inteligencia e incluso nuestros propios amigos.

Por último y como medio de reflexión queremos evocar a Young quien dijo:

"Las características del ciberespacio permiten a los usuarios probar sin riesgo aspectos de su personalidad que no pueden revelarse en el mundo real. Un individuo sexualmente inhibido y poco sociable puede revelarse como sexualmente extravertido y sociable en la red”. (Young, 1998, citado por Gracia Blanco. et al. 2002)

¿Quiénes somos realmente? ¿Estamos siendo dominados por una red omnipotente? ¿Somos adictos a Internet? Enfrentamos estas preguntas ahora con una claridad más perceptible, pero no por ello más esperanzadora.



Bibliografía


Gracia Blanco, M. D., Vigo Anglada, M., Fernández Pérez, M. J., & Marcó Arbonès, M. (2002). Problemas conductuales relacionados con el uso de Internet: Un estudio exploratorio.

RAE. (2012). Diccionario de la real academia de la lengua española.







[1] Stalkeo: acoso virtual

martes, 4 de noviembre de 2014

Semana 13: ¿Cómo detectar mentiras? Paul Ekman

¿Cómo detectar mentiras? Paul Ekman



Paul Ekman es un sicólogo estadounidense dedicado al estudio de las emociones humanas y al estdio de las expresiones relacionadas con estas.

La serie Lie to me está basada en las investigaciones de este aclamado sicólogo.


La mentira es un elemento cotidiano y evolutivo del ser humano. Un hombre o una mujer promedio miente alrederor de 54 veces al día. Pero ¿existe realmente un metodo para detectar cuando las personas mienten? Sí, Paul Ekman descubrió el detector de mentiras que toda mujer celosa desearía. Por lo general, los mentirosos no controlan todas sus conductas y probablemente no lo lograrían aunque quisieran. Ponen su máximo empeño y cuidado al elegir las palabras pero no son capaces de controlar su lenguaje corporal. Las expresiones y la gestualidad son claves para detectar las mentiras.
El rostro es la sede principal de las emociones y, por consiguiente, delata mucho. También la voz puede delatar a alguien cuando está mintiendo. Si la persona se demora mcuho en responer, toma pausas largas, repite la pregunta o tartamudea probablemente está mintiendo. 

En el video que se muestra a continuación, Paul Ekman nos enseña cómo detectar un mentiroso (pueden activarse los subtitulos):
 


El video a continuación explica cómo mediante de microexpresiones los mentirosos se delatan

Por último en el siguiente video vemos a Bill Clinton mentir acerca de su aventura con Mónica Lewinski. Se ha comprobado que existen 23 indicios fiables de la mentira y el señor Clinton realiza 21:


Actualmente, las nuevas tecnologías hacen que las mentiras sean más propensas, esto se debe a que las comunicaciones a través de chats son virtuales y no físicas y, por lo tanto, no develan si el sujeto miente o no. La nuevas tecnologías son escudos detrás de los cuales nos escondemos. Podemos estar totalmente inseguros y en la red podemos ser las personas más seguras, esto hace de la mentira y la tecnología la protección perfecta para nuestras incertidumbres.

Semana 12: EndNote



EndNote


EndNote es una plataforma informática, un gestor de bibliografía con referencias ilimitadas que nos permite buscar todos los datos sobre los libros que leemos y crear nuestra propia bibliografía de forma fácil, rápida y sin pierde alguno. 

La bibliografía es de vital importancia en un trabajo pues le entrega veracidad y confiabilidad. Un texto sin bibliografía es completamente desechable, el mínimo requisito es citar a una autoridad en el asunto que se trata. Esto le da más profundidad a nuestros argumentos y hace que el lector nos entregue su confianza.

A pesar de esto, muchos autores amateurs omiten la bibliografía, o bien porque les da pereza, o porque no tienen idea de cómo hacerla y cómo ponerla. Endnote, así como Refworks, son gestores de bibliografía que facilitan la realización de la bibliografía, sin que el autor tenga que preocuparse por absolutamente nada.

Usted puede acceder a este mediante la creación de un usuario y una vez adentro usted puede acceder a cientos de bibliotecas en el mundo y encontrar todas las referencias de libros, págionas web, noticias, etc. que usted necesite.

EndNote permite
  • Crear una base de datos personalizada de hasta 50.000 referencias.
  • Organizar la bibliografía personal y listados de publicaciones.
  • Búsqueda en línea en catálogos desde EndNote Basic e importación de referencias
  • Exportar referencias directamente desde diferentes bases de datos
  • Elaborar listados bibliográficos e insertar citas en un documento que se esté elaborando
  • Compartir referencias con otros usuarios que tengan cuenta en EndNote Basic
  • Adjuntar archivos a las referencias de EndNote

A continuación adjunto el link de la guía de uso:

http://eprints.rclis.org/10593/1/Guia-EndNote-Web-2-v-1-1.pdf 


Tutorial básico de EndNote

 


lunes, 27 de octubre de 2014

Semana 11: Un mundo obsoleto


Un mundo obsoleto

¿Qué pensarías si te dijera que todos tus movimientos están calculados, que todas tus acciones están premeditadas, que todo está regulado para que tú actúes de cierta forma y que inevitablemente, por más de que no quieras, lo haces? ¿Qué pensarías si te dijera que no eres más que un sujeto controlado y subyugado por los intereses del mercado?


El concepto de liquidez planteado por Bauman ha sido en mi opinión el más acertado para describir la sociedad moderna en la que vivimos. El mundo es líquido porque es presentista, el aquí y el ahora es la enfermedad de nuestro tiempo. La idea de progreso y de futuro ha sido erradicada, vivimos en el hoy, el mañana no existe. La cultura se ha vuelto ahorista y acelerada. El tiempo es puntillista, está determinado por la felicidad y la búsqueda del placer. La inmediatez es la característica más importante de nuestra modernidad líquida. El yugo hedonista nos controla.

Nuestra realidad, es una realidad obsoleta, está construida de pequeños instantes de felicidad que luego son rechazados. La premisa de nuestro tiempo es: desechar para gozar de lo nuevo. El mercado nos proporciona en todo momento de necesidades nuevas, productos nuevos. Debemos adquirir y consumir los nuevos productos porque los viejos ya no satisfacen nuestros deseos, debemos rechazar lo antiguo y gozar de lo nuevo. Nuestro futuro está donde el próximo producto que lance el mercado esté. Es increíble pensar que así estemos en el 2014 ya haya salido el Fifa 15 al mercado y es aún más impresionante saber de casos en donde las personas compraron el Fifa 14 y debido a que al mes salió al mercado el Fifa 15, lo desecharon y fueron volando a comprar el nuevo. “Mamá es que en el Fifa 15 ya está James jugando con el Real” decían los niños, y los padres, también subyugados por la sociedad consumista, involucrados en la lucha de permanecer en el estatus más alto, abrieron sin dolor sus billeteras y les compraron a sus bebes el nuevo juego.


            “¿Sabe cuántos años tiene esta cobija, mijo?”, nos preguntan todo el tiempo nuestras abuelas. La respuesta normalmente sobre pasa los 40 años. Nosotros los de la generación inmediata jamás le podremos decir a nuestros nietos: “¿Sabe cuántos años tiene este celular, mijo?”. Es simplemente imposible.

            Los productos creados en la modernidad sólida, de nuestros abuelos, eran pensados para durar toda una vida. La idea rectora de la modernidad sólida era el progreso y el futuro. Hoy eso ya no existe. El mercado, rey de nuestra realidad, ha dominado el mundo entero. Nos ha dominado a todos, sin excepción, ha regulado nuestras actitudes y sabe todos nuestros próximos movimientos. Ha sometido a su juicio todas nuestras actividades y nosotros, que juramos ser libres y los soberanos de nuestra propia vida, hemos perdido inevitablemente el control de nuestra existencia.

            ¿Pero cómo logra esto el mercado?

            Fácil, la cultura consumista está construida sobre dos pilares que la sostienen, el concepto de obsolescencia programada y el concepto de obsolescencia percibida. La obsolescencia programada se da cuando el objeto de consumo está creado para durar una cantidad de tiempo específica. Es decir, se construye para que deje de funcionar después de cierto tiempo. Por ejemplo, a muchos nos ha pasado que después de un tiempo la impresora deja de imprimir, aparece una advertencia que nos hace creer que el equipo no funciona más, pero esto es una vil mentira, las partes del equipo en sí, funcionan perfectamente, pero la tarjeta de la impresora solamente fue programada para funcionar cierta cantidad de tiempo y por esta razón ya no sirve. Otro ejemplo es el de la empresa fabricante de medias veladas DuPont, que en 1940 creó unas medias que no se rompían, hechas en nylon; sin embargo, para nuestra sorpresa fueron retiradas del mercado porque las mujeres compraban un par y ya, pues les duraba toda la vida.


            Por otro lado, la obsolescencia percibida se da cuanto el sujeto percibe que el producto ya no satisface sus necesidades (principalmente de deseo) y por lo tanto lo desecha. Este es el caso del Fifa 15 o el del Iphone 6, cuando un producto sale al mercado, y es una versión mejorada del que tenemos, sentimos le urgente necesidad de adquirirlo. No podemos quedarnos atrás, si no lo compramos seremos expulsados de toda la masa que sí lo tiene.

            El éxito de la cultura consumista está en la perpetuidad del deseo insatisfecho. Vivimos inevitablemente en la economía del engaño. Aquel mundo, en el que creemos ser totalmente libres, nos ha sometido, somos esclavos del mercado.