El plagio
El plagio es un problema que se vive diariamente en el ámbito académico. El estudiante que comete fraude supone que este lo va a ayudar, pero lo único que de verdad hace es perjudicarlo. Estudios demuestran que el plagio, le proporciona una seguridad falsa al individuo que decide utilizarlo. Pero una vez que haya funcionado el plagio, y al tener un supuesto buen resultado a causa de este, se convierte una adicción tan mala y dañina como las drogas. Lo cierto es que el plagio es un delito, pero más allá de ser un delito es una acción que trae consecuencias imprevistas o lo que yo llamaría daños colaterales. El fraude crea problemas de autoestima, y más específicamente de inseguridad.
El concepto de inseguridad se define como una emoción negativa, con sentimientos de inferioridad, y duda de sí mismo. El fraude estudiantil, es un conflicto, pero no solo porque el resultado que obtiene el alumno es una nota que no se merece, sino más bien, y aún más preocupante, es la inseguridad que adquiere el alumno, en sí mismo, en su conocimiento, en su sabiduría. Una pequeña o mínima copia, que no fue descubierta, lleva a otra, y a otra y su gravedad cada vez es peor; esto se debe a que la satisfacción que siente el alumno por no haber hecho nada y haber sacado buena nota supera su cargo moral y ético. Lo que no sabe el estudiante es que va encaminado hacia la inevitable inseguridad, hay una falta severa de confianza en el estudiante que se incrementa casa vez que comete plagio. El problema realmente se vuelve una tragedia cuando el alumno depende de hacer fraude; porque no puede escribir una sola palabra sin preguntarse si lo que está haciendo está bien o mal o sin pensar que robarse las ideas de los demás le ahorra tiempo y al final tiene un resultado beneficioso. La inseguridad se convierte en un conflicto interno, un problema de autoestima, porque el alumno no confía en su conocimiento, en lo que aprendió, y en lo que estudió.
Si bien el plagio debe ser sancionado, esto no es suficiente para que el alumno entienda la gravedad de su falta. Una solución que debería complementarse obligatoriamente a las sanciones es establecer un dialogo entre maestro y estudiante, en el cual se expliquen los daños colaterales del plagio, pues me he dado cuenta que la mayoría de los estudiantes, creen que hacer fraude es malo solo por el hecho de que el resultado que obtendrán no es el que se merecen, sino el que quieren tener. Pero en la realidad no se dan cuenta que este problema, les causa inseguridad, y después va a afectarlos diariamente, pues jamás van a confiar en lo que son capaces de dar y hacer. Otra posible solución a este inevitable problema es que el maestro debe crear con sus estudiantes la confianza necesaria, es
decir, escuchar atentamente sus dudas, preguntas, respuestas y afirmaciones, para que así se sientan respaldados a la hora de escribir sus respuestas.
Finalmente, quiero establecer que el plagio no es un problema bien tratado, que no se ha sabido como enfrentar, y cuyos efectos no son tomados con la seriedad, con la que se deberían tomar, pues el plagio no es una ayuda, es un problema que lleva a un conflicto interno y que si no se toma con la seriedad necesaria va a perjudicar la confianza, el autoestima y la vida. El plagio no es más que un camino hacia la inseguridad.

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