Semana
2
Sesión
lunes 4 de agosto
APA
A
menudo confundimos las normas APA con normas de estilo para la entrega de
trabajos, pero obviamos o incluso ignoramos que las normas APA son un estilo de
redacción o mejor dicho el estilo correcto y aceptado en el cual se deben
redactar todos los trabajos investigativos.
Los
trabajos de investigación solo están completos cuando son publicados por
revistas científicas, esto garantiza que los trabajos no sean una repetición de
investigaciones ya existentes y obliga a los investigadores y analíticos a
esforzarse para producir conocimiento nuevo, conocimiento que realmente sea una
contribución para nuestro presente y nuestro futuro.
En
mí opinión, la característica más importante de las normas APA es que son
universales; y al ser universales garantizan la uniformidad y el orden de todos
los trabajos y por lo tanto la facilidad para comprenderlos. De la misma
manera, promueven el uso correcto del lenguaje, la gramática y la sintaxis y
garantizan los estándares éticos que deben cumplir las publicaciones.
Un
trabajo de investigación realizado a partir de las normas APA y publicado en
una revista científica promete a sus lectores un conocimiento científico
preciso, la protección de los derechos y garantías de los participantes, e
igualmente la protección de los derechos de propiedad intelectual.
APA
promueve, asegura y entrega un conocimiento científico fiel, riguroso y
correcto. Es el camino certero para la producción de trabajos investigativos.
Sesión
miércoles 6 de agosto
PROSUMERS
La
revolución tecnológica significó un avance para la humanidad en todos los
aspectos, pero a medida que la tecnología fue adaptándose a los medios de
comunicación y fue irrumpiéndolos y apoderándose incluso de sus más íntimos
rincones; las visiones apocalípticas se abrieron paso y cobraron más relevancia
que las visiones integradas.
¿Qué
está haciendo el internet con nuestras mentes? Se pregunta Nicholas Carr en uno
de sus libros y tratando de responder esta cuestión analiza ambas visiones. Si
bien no hay una respuesta concreta, sino dos versiones totalmente opuestas,
algo si es certero; el poder transformador de las nuevas tecnologías es
ilimitado e inimaginable pues moldea y construye nuestra percepción del mundo,
crea imaginarios y nos transforma como individuos y como sociedad.
Una
de las afirmaciones más importantes que hace Carr en su libro es que la
tecnología, solo es una herramienta inerte hasta que la tomamos, la herramienta
solo se vuelve activa hasta que nosotros la usamos y somos nosotros los que
decidimos cómo la usamos. Pero ¿qué tanto control, o mejor dicho que tanto
autocontrol, poseemos sobre las tecnologías? En mi opinión, muy poco, de alguna
forma es la información bombardeada la que determina nuestras acciones, nuestros
pensamientos y nuestros sentimientos.
El
filosofo Marshall McLuhan definió a los medios de comunicación como extensiones
de nuestros sentidos, si adaptáramos la definición de Mc Luhan al internet y
las nuevas redes sociales, podría decirse que son la extensión de nuestro
sistema nervioso central y que básicamente funcionan a partir de estímulos y
respuestas. El hecho de que se establezca al internet como una extensión de
nuestro sistema nervioso central genera amplias controversias pues el sistema
nervioso controla todas nuestras acciones, todas nuestras percepciones y toda
nuestra vida. ¿Tiene el internet un poder tan inmenso? ¿Es el internet capaz de
controlar y determinar nuestra vida? Si, quizás a menudo subestimamos este
poder pero no podemos negar las influencias de nuestro contexto, de nuestro entorno,
en la construcción de quienes somos como individuos.
Si
bien hoy me puedo imaginar un mundo sin smartphones, no me puedo imaginar un
mundo sin Google, me niego la posibilidad de retroceder a los diccionarios
donde no hay ni un 1% de la información consignada en Google, ni puedo
encontrar las innumerables perspectivas que éste me proporciona. Para mi,
Google es un mundo cibernético, un mundo que me ayuda a entender mi realidad y
que me proporciona herramientas para descubrirla.
Entonces,
si la verdad es que el internet determina y moldea nuestra percepción del mundo
y por lo tanto de nuestra vida, ¿somos nosotros las marionetas de un mundo
gobernado por la tecnología digital? El hecho de que nuestras formas de pensar
y actuar estén influenciadas por nuestras experiencias en las redes no quiere
decir que hayamos perdido por completo nuestra capacidad para razonar y tomar
nuestras propias decisiones; la verdad es que no podemos ser ajenos al mundo que
nos rodea y no podemos ignorar que esa realidad que nos circunda ha
evolucionado y que en el presente es esa realidad la que está dominada por las
industrias tecnológicas y en especial las industrias de las redes sociales por
internet.
Zygmunt
Bauman escribe en su libro “Vida de consumo” que nos encontramos en una
modernidad líquida en donde las estructuras sociales se han vuelto efímeras y
en donde la idea rectora que dirige la sociedad es la del consumismo. En otras
palabras, nos establece como individuos hipnotizados por las leyes del mercado,
individuos que se dedican a engullir productos que les prometan la satisfacción
de sus deseos. Pero y si en realidad no tragamos entero, y si por un segundo
tratáramos de encontrar un punto de intersección entre las visiones de los
entusiastas y los escépticos, podríamos llegar a considerar que nuestro
presente y que nuestra sociedad no se encuentra determinada por la pura y basta
idea del consumo, sino que en realidad la sociedad actual está conformada por
nuevos individuos, sujetos que ejemplifican a la perfección el poder
transformador de las nuevas tecnologías, una nueva generación de lo que yo
llamaría individuos híbridos, la generación de los PROSUMERS.
Desde
mi punto de vista, la generación de los prosumers es el punto de intersección
entre las teorías de los apocalípticos y las de los integrados, ya que no son
individuos que se dediquen a consumir sin reflexionar, sino que son individuos
que se ven influenciados por la información que se les entrega en las redes,
individuos con una cantidad de ideas inimaginables acerca del mundo que los
rodea, sujetos, hombres y mujeres que consumen para producir. Consumen para
generar un nuevo conocimiento y para aportar a la nueva realidad que han
construido ayudados de las nuevas tecnologías. Los prosumers son individuos que
saben como utilizar las herramientas tecnológicas a su antojo y que de alguna
manera u otra saben como crear nuevos imaginarios, nuevas visiones y
representaciones de mundo.
Hace
poco en una reunión familiar me encontré con mi primo de 11 años, recuerdo que
estaba totalmente inmerso en su iphone y que mi abuela lo regaño por no estar
compartiendo con la familia. Yo me reí de la típica reacción de mi abuela que
corresponde a las generaciones antiguas frustradas con tanto avance tecnológico
y le pregunte a mi primo qué jugaba. Para mi sorpresa no estaba jugando Candy
Crush o Minion Rush, estaba jugando con una aplicación para crear estructuras
de arquitectura como casas, edificios y hasta montañas rusas. El juego se veía
tan interesante que quise intentar jugarlo y aunque normalmente cada vez que
cojo un juego por primera vez en el segundo intento soy capaz de dominarlo,
esta vez fue totalmente diferente, el juego se basaba en una cantidad de
movimientos complejos de pedazos de estructuras que debían encajarse y que
hasta el día de hoy no puedo entender, pero la habilidad de mi primo para crear
nuevos mundos es impresionante. Mi primo es la prueba fehaciente de un prosumer,
un individuo que consume pero que es capaz de producir y crear nuevos mundos,
de entender realidades que no están tan necesariamente ceñidas a la vida real,
pero que no pueden descartarse ni declararse como invalidas, porque esas
realidades creadas e imaginadas pueden ser las puertas del futuro de la nueva
generación de LOS PROSUMERS.


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