lunes, 20 de octubre de 2014

Semana 9: Google el rey de reyes



GOOGLE EL REY DE REYES


Con el surgimiento del Internet el mundo dio un giro de 180 grados, un vuelco absoluto. De repente la realidad fue ilimitada y el mundo que los hombres conocían se dividió en dos; existía un mundo palpable de los sentidos y un mundo nuevo, tácito pero intocable, ajeno al tacto. Surgieron nuevas preguntas e interrogantes: ¿En dónde está la información que se proyecta en las pantallas? ¿En dónde se halla ese mundo de códigos y binomios? Cada vez que pienso en estas preguntas la respuesta siempre es la misma; imagino un espacio lleno de galaxias hechas de números, ecuaciones y algoritmos. ¿Dónde está esa masa impalpable? No lo sé, la respuesta siempre será la misma. Jamás habrá una respuesta satisfactoria para poder entender cómo funciona ese mundo virtual, irreal. Internet se ha convertido en una religión, se necesita fe para comprender su existencia; y como toda religión ha de tener un dios. ¿Quién es el rey de reyes, el mesías salvador? ¿En quién creemos ciegamente? 

EN GOOGLE.
Pertenezco a la generación Googlera, la generación que todo lo mira en Google, la que cree todo lo que dice Google. He vivido toda mi vida entre dos mundos: el palpable que veo pero no comprendo y el virtual, al que acudo para comprender el otro mundo que no entiendo. Soy de la generación de redes, que cree que la vida virtual es más fácil que la real. Creo firmemente que el mundo virtual es la versión hedonista del mundo palpable. Y, en últimas, no conozco otra forma de vivir, porque así he vivido mi vida siempre.

Pero ¿cómo funciona Google? ¿quién es realmente ese dios mandamás? El canal de National Geographic se encargó de hacer un documental llamado Googleando a Google, en donde exponen los más íntimos secretos de esa empresa que, en mi opinión, todo lo controla y todo lo ve. El documental revela los grandes interrogantes del funcionamiento de Google, esa voz omnipotente, ese soberano emperador del cual todos somos súbditos sumisos. 

El dios Google nació en 1998 con una misión muy clara: organizar toda la información del mundo y hacerla accesible  de forma universal y útil. Pero hoy es más que eso, según el documental, Google es una aspiradora global de datos digitales. Y no solo estamos hablando de datos digitales acerca de la información y el conocimiento del mundo, estamos hablando de datos digitales sobre nosotros mismos. Créanlo o no, cada uno de los usuarios de Google tiene una versión computarizada de su ser, de su personalidad y de sus más íntimos secretos. Este fenómeno se llama huella digital (Digital Footprint) y es, básicamente, los datos digitales que guarda el sistema relacionados con todas nuestras búsquedas. Chris Hoofnagle, profesor de derecho de la Universidad de Berkeley, establece: 


Una de las cosas más interesantes acerca de Google es que, en realidad, se trata de una base de datos de intenciones. Es una increíble recopilación de lo que la persona piensa, en determinado momento, basada en lo que el individuo está buscando, en lo que la gente escribe en sus mensajes electrónicos. Cualquier institución que tenga acceso a esa información tendrá poder sobre ese individuo y podría afectarlo de forma adversa”.


La afirmación de Hoofnagle es terroríficamente acertada. Google es el ojo que todo lo ve. La pesadilla Orwelliana se ha vuelto realidad. El gran hermano sí te está observando (Big Brother is definitely watching you). Google Earth ha invadido la privacidad del mundo entero. El filósofo polaco Zygmunt Bauman escribió un libro llamado “Vigilancia líquida”, en donde expone sus consideraciones acerca del concepto de vigilancia en la nueva modernidad líquida. Bauman afirma que incluso los espacios más abiertos de la realidad están constantemente vigilados, no hay un lugar del mundo en donde el hombre se pueda refugiar del acoso del ojo supremo, no existe un lugar donde ejercer la intimidad. La desaparición de las fronteras entre lo público y lo privado es, en definitiva, la consecuencia última de nuestra época. Google Earth es la prueba fehaciente de ello. 

El hombre ha quedado en la completa desnudez. Lo siento, querido lector, Google sabe TODO de ti. Basado en tus búsquedas, Google proporciona avisos simples publicitarios, que están definitivamente influenciados por todas tus necesidades. Tu actividad en Google ha dejado de ser una simple búsqueda y se ha convertido en una búsqueda destinada al otro Dios de nuestro tiempo; el consumismo. La publicidad en Gmail, establece el documental, está basada en los correos que se escriben o que se reciben. Si, por ejemplo, alguien envía o recibe un mail acerca de vacaciones en la playa, inmediatamente comenzará a recibir publicidades sobre productos para la playa.


El asesor de Google Terry Winograd plantea varias cuestiones muy interesantes: “Las personas se preguntarán: ¿Qué pasará con la información personal? Ya no la controlo, estará a disposición en alguna parte, tendré que confiar en quien la tenga para que no haga cosas indebidas con ella”. El planteamiento de Winograd abre las puertas a un tema muy importante; en definitiva, el futuro de Google está totalmente soportado por la confianza que tengan sus usuarios en él, depende de la confianza que tengamos a la hora de escribir todos nuestros datos y, en últimas, regalar toda nuestra información. Google es gratis; sin embargo, pagamos con nuestra información, nuestros intereses, nuestra intimidad, nuestra vida.

Que miedo pensar que yacemos desnudos en este mundo, que no somos poseedores de nuestros secretos. 

Hoy quiero esconderme, pero no puedo, no tengo donde…






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El documental:

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