GOOGLE
EL REY DE REYES
Con
el surgimiento del Internet el mundo dio un giro de 180 grados, un vuelco
absoluto. De repente la realidad fue ilimitada y el mundo que los hombres
conocían se dividió en dos; existía un mundo palpable de los sentidos y un
mundo nuevo, tácito pero intocable, ajeno al tacto. Surgieron nuevas preguntas e
interrogantes: ¿En dónde está la información que se proyecta en las pantallas?
¿En dónde se halla ese mundo de códigos y binomios? Cada vez que pienso en
estas preguntas la respuesta siempre es la misma; imagino un espacio lleno de
galaxias hechas de números, ecuaciones y algoritmos. ¿Dónde está esa masa impalpable?
No lo sé, la respuesta siempre será la misma. Jamás habrá una respuesta satisfactoria
para poder entender cómo funciona ese mundo virtual, irreal. Internet se ha
convertido en una religión, se necesita fe para comprender su existencia; y
como toda religión ha de tener un dios. ¿Quién es el rey de reyes, el mesías
salvador? ¿En quién creemos ciegamente?
EN GOOGLE.
Pertenezco
a la generación Googlera, la generación que todo lo mira en Google, la que cree
todo lo que dice Google. He vivido toda mi vida entre dos mundos: el palpable
que veo pero no comprendo y el virtual, al que acudo para comprender el otro
mundo que no entiendo. Soy de la generación de redes, que cree que la vida
virtual es más fácil que la real. Creo firmemente que el mundo virtual es la
versión hedonista del mundo palpable. Y, en últimas, no conozco otra forma de
vivir, porque así he vivido mi vida siempre.
Pero
¿cómo funciona Google? ¿quién es realmente ese dios mandamás? El canal de
National Geographic se encargó de hacer un documental llamado Googleando a
Google, en donde exponen los más íntimos secretos de esa empresa que, en mi
opinión, todo lo controla y todo lo ve. El documental revela los grandes
interrogantes del funcionamiento de Google, esa voz omnipotente, ese soberano emperador
del cual todos somos súbditos sumisos.
El
dios Google nació en 1998 con una misión muy clara: organizar toda la información
del mundo y hacerla accesible de forma
universal y útil. Pero hoy es más que eso, según el documental, Google es una
aspiradora global de datos digitales. Y no solo estamos hablando de datos
digitales acerca de la información y el conocimiento del mundo, estamos hablando
de datos digitales sobre nosotros mismos. Créanlo o no, cada uno de los usuarios
de Google tiene una versión computarizada de su ser, de su personalidad y de
sus más íntimos secretos. Este fenómeno se llama huella digital (Digital
Footprint) y es, básicamente, los datos digitales que guarda el sistema
relacionados con todas nuestras búsquedas. Chris Hoofnagle, profesor de derecho de la
Universidad de Berkeley, establece:
Una de las cosas más interesantes acerca de Google es que, en realidad, se trata de una base de datos de intenciones. Es una increíble recopilación de lo que la persona piensa, en determinado momento, basada en lo que el individuo está buscando, en lo que la gente escribe en sus mensajes electrónicos. Cualquier institución que tenga acceso a esa información tendrá poder sobre ese individuo y podría afectarlo de forma adversa”.
La
afirmación de Hoofnagle es terroríficamente acertada. Google es el ojo que todo
lo ve. La pesadilla Orwelliana se ha vuelto realidad. El gran hermano sí te está observando (Big Brother is definitely
watching you). Google Earth ha invadido la privacidad
del mundo entero. El filósofo polaco Zygmunt Bauman escribió un libro llamado “Vigilancia
líquida”, en donde expone sus consideraciones acerca del concepto de vigilancia
en la nueva modernidad líquida. Bauman afirma que incluso los espacios más abiertos
de la realidad están constantemente vigilados, no hay un lugar del mundo en
donde el hombre se pueda refugiar del acoso del ojo supremo, no existe un lugar
donde ejercer la intimidad. La desaparición de las fronteras entre lo público y
lo privado es, en definitiva, la consecuencia última de nuestra época. Google
Earth es la prueba fehaciente de ello.
El
hombre ha quedado en la completa desnudez. Lo siento, querido lector, Google
sabe TODO de ti. Basado en tus búsquedas, Google proporciona avisos simples
publicitarios, que están definitivamente influenciados por todas tus necesidades.
Tu actividad en Google ha dejado de ser una simple búsqueda y se ha convertido
en una búsqueda destinada al otro Dios de nuestro tiempo; el consumismo. La
publicidad en Gmail, establece el documental, está basada en los correos que se
escriben o que se reciben. Si, por ejemplo, alguien envía o recibe un mail
acerca de vacaciones en la playa, inmediatamente comenzará a recibir
publicidades sobre productos para la playa.
El
asesor de Google Terry Winograd plantea varias cuestiones muy interesantes: “Las
personas se preguntarán: ¿Qué pasará con la información personal? Ya no la
controlo, estará a disposición en alguna parte, tendré que confiar en quien la
tenga para que no haga cosas indebidas con ella”. El planteamiento de Winograd abre
las puertas a un tema muy importante; en definitiva, el futuro de Google está
totalmente soportado por la confianza que tengan sus usuarios en él, depende de
la confianza que tengamos a la hora de escribir todos nuestros datos y, en
últimas, regalar toda nuestra información. Google es gratis; sin embargo,
pagamos con nuestra información, nuestros intereses, nuestra intimidad, nuestra
vida.
Que
miedo pensar que yacemos desnudos en este mundo, que no somos poseedores de
nuestros secretos.
Hoy
quiero esconderme, pero no puedo, no tengo donde…
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El documental:


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